En una mesa de piedra al sol, en la terraza de la cantina de la Casa RIA —ese sueño del arquitecto David Chipperfield en el corazón de Santiago de Compostela— hay una taza de café vacía, restos de mantequilla en un plato y un tarro de mermelada de naranja gallega. Al principio choca, pero enseguida se descubreEn una mesa de piedra al sol, en la terraza de la cantina de la Casa RIA —ese sueño del arquitecto David Chipperfield en el corazón de Santiago de Compostela— hay una taza de café vacía, restos de mantequilla en un plato y un tarro de mermelada de naranja gallega.
Al principio choca, pero enseguida se descubreEn una mesa de piedra al sol, en la terraza de la cantina de la Casa RIA —ese sueño del arquitecto David Chipperfield en el corazón de Santiago de Compostela— hay una taza de café vacía, restos de mantequilla en un plato y un tarro de mermelada de naranja gallega. Al principio choca, pero enseguida se descubreEn una mesa de piedra al sol, en la terraza de la cantina de la Casa RIA —ese sueño del arquitecto David Chipperfield en el corazón de Santiago de Compostela— hay una taza de café vacía, restos de mantequilla en un plato y un tarro de mermelada de naranja gallega. Al principio choca, pero enseguida se descubreEn una mesa de piedra al sol, en la terraza de la cantina de la Casa RIA —ese sueño del arquitecto David Chipperfield en el corazón de Santiago de Compostela— hay una taza de café vacía, restos de mantequilla en un plato y un tarro de mermelada de naranja gallega. Al principio choca, pero enseguida se descubre
Al principio choca, pero enseguida se descubreEn una mesa de piedra al sol, en la terraza de la cantina de la Casa RIA —ese sueño del arquitecto David Chipperfield en el corazón de Santiago de Compostela— hay una taza de café vacía, restos de mantequilla en un plato y un tarro de mermelada de naranja gallega. Al principio choca, pero enseguida se descubreEn una mesa de piedra al sol, en la terraza de la cantina de la Casa RIA —ese sueño del arquitecto David Chipperfield en el corazón de Santiago de Compostela— hay una taza de café vacía, restos de mantequilla en un plato y un tarro de mermelada de naranja gallega. Al principio choca, pero enseguida se descubreEn una mesa de piedra al sol, en la terraza de la cantina de la Casa RIA —ese sueño del arquitecto David Chipperfield en el corazón de Santiago de Compostela— hay una taza de café vacía, restos de mantequilla en un plato y un tarro de mermelada de naranja gallega. Al principio choca, pero enseguida se descubre


